En este artículo vamos a explorar algunos escenarios comunes en los que una organización podría considerar la consolidación en un único ERP o las opciones de integración de ERPs dispares.

Los tres escenarios más comunes que nos podemos encontrar son: una adquisición donde normalmente el ERP del comprador es el que permanece, sin tener relación con la complejidad o el número de empleados; cuando el adquirente no tiene como prioridad la consolidación, por cuestiones de costes y complejidad, y decide integrar los sistemas dispares que utilizan las diferentes empresas del grupo; y por último cuando una empresa y sus satélites usan el mismo ERP pero tienen configuraciones muy diferentes y llevarlas a una sola entidad resulta muy complejo.

El enfoque más sencillo de la integración es aquel en el que la empresa matriz solo necesita información básica al no querer interferir demasiado en la gestión del negocio adquirido, tan solo se trata de extraer automáticamente datos financieros, como estado de ingresos y balances. Por otro lado, un enfoque más complejo sería aquel que requiere sincronización de datos de cuentas de cliente, inventario, transacciones, etc. Realmente no hay ninguna regla que nos diga que se debe sincronizar y cómo, sino que dependerá del volumen de transacciones, la profundidad con la que la empresa padre necesita conocer datos de dichas transacciones y el grado de independencia que debe tener la empresa hija para poder desarrollar su negocio.

Anteriormente, si se quería integrar dos o más empresas, el equipo encargado de la integración compilaba familias de extractos de datos en una forma comprensible para el usuario, como por ejemplo una hoja de cálculo, y se trabajaba manualmente en la normalización y limpieza de datos, para posteriormente alimentar un proceso de importación a medida a una nueva identidad para lograr la fusión.

Ahora, gracias a la existencia de las soluciones de integración de plataforma como servicio (iPaaS), se pueden obtener datos en tiempo real, transformarlos en tiempo real y enviarlos a su sistema de destino. Un proceso evidentemente mucho más rápido que el manual. Además, si se descubre un problema con los datos, la plataforma modifica automáticamente los flujos de trabajo, crea una versión nueva de la empresa de destino y ejecuta nuevamente los scripts. Cuanta más repetición tenga, el costo de repetir el proceso será menor y los resultados finales más precisos.

Por lo tanto, cuán extensa será la integración dependerá de los requerimientos del cliente, pero con las soluciones de integración iPaaS, que han evolucionado en los últimos años, el riesgo en los proyectos de integración ha disminuido y la urgencia de consolidarse se ha reducido en gran medida en muchos casos.