En nuestro análisis acerca de cuáles son los principales errores que se cometen en la implementación de un ERP, nos adentramos en el proceso final. Tras haber analizado las causas en los puntos 1 y 2, donde veíamos los errores en la selección de la herramienta más adecuada o el proceso de puesta en marcha, es la oportunidad de ver las malas decisiones durante y después del desarrollo.

En su gestación, la calidad y disponibilidad de los consultores es primordial para una correcta implementación de la nueva solución. Unos buenos consultores también pueden desconocer a fondo el módulo que tienen que implementar, por ello, la selección del proveedor elegido debe ir pareja a que este tenga los conocimientos adecuados y afines a nuestro ámbito profesional. No hay dudas de que cualquier cambio realizado en mitad del proceso se transforma en pérdida de productividad y dinero.

Los equipos de desarrollo juegan un papel muy importante y de ellos dependen que la finalización del ERP sea exitosa. Es vital que los líderes de los equipos conozcan las virtudes y carencias de sus compañeros para transmitir cada necesidad a la persona más adecuada. Cada empleado es productivo y experto de un determinado modo y ámbito, de la misma manera que hay personas más resolutivas que otras y que, a final de cuentas, la compensación del buen trabajo y la guía de este es encauzada a través de las correctas decisiones del líder.

Una vez terminado y en proceso de testeo por parte del cliente, la transferencia del conocimiento es base para que el proyecto tenga la suficiente autosuficiencia como para no depender eternamente de quien lo desarrolló. Se necesita tiempo, disciplina y esfuerzo en construir un conocimiento estructurado entre cómo funciona la herramienta y cómo los empleados aprenden a manejarla. De hecho, los plazos de desarrollo, entrega y adopción deben ser realistas y nada ambiciosos. A menudo, los tiempos de entrega inalcanzables son tomados por una poca involucración de los jefes y directores de departamento en el desarrollo del proyecto.

Y, por último, una de las principales trabas a la hora de adoptar un nuevo ERP: la resistencia al cambio. Los procedimientos internos antiguos tienden a estancarse y, ante cualquier cambio durante el desarrollo, es mejor que la participación decisiva esté en manos de los más preparados y no de aquellos más reacios a la modificación de los procedimientos. El ERP debe suplir una carencia a la que deben adaptarse los empleados, y no al contrario.

En AXAZURE contamos con una amplia experiencia en Dynamics AX, baluarte de los ERP que, junto a la formación y actualización constante de nuestro equipo, ofrecemos las opciones más adecuadas para cada caso a partir de su análisis previo.